Cinco mundos, veinte juegos tranquilos y ni una sola forma de que un niño se equivoque.

Los niños pequeños no saben leer, no soportan las prisas y nadie debería venderles nada. Por eso la app no tiene nada de eso.
Ni un banner, ni un vídeo, ni uno solo. Nada dentro de la app lleva a ninguna otra parte.
No hay nada que leer, así que no hay nada que traducir: un niño de cualquier parte del mundo juega exactamente al mismo juego.
Nada cuenta hacia atrás y nada lleva la puntuación. El niño puede quedarse en una pantalla todo el tiempo que quiera.
Un toque equivocado recibe una respuesta suave y nunca un castigo. En toda la app no hay ni una sola X roja.
La única compra opcional está detrás de un control que un niño pequeño no puede superar. El pago lo gestiona por completo la tienda.
Sin cuentas, sin analíticas, sin rastreo. Los ajustes se quedan en el dispositivo y desaparecen con la app.
La mitad de los juegos son gratis. Una sola compra desbloquea el resto, en los cinco mundos y en todos los dispositivos con la misma cuenta de la tienda.
Veinte juegos en total. Ninguno le pide al niño lo mismo que otro.
Donde empieza todo: animales conocidos, una sola acción clara en cada juego y una voz amable para cada animal.
Un pasito más: las mismas reglas suaves, pero ahora hay que recordar, escuchar y calcular el momento justo.
El mundo más animado: todo se mueve y todo reacciona al tocarlo.
El mundo más nuevo. Aquí nada da miedo: el T-rex es un payaso, el volcán solo echa humo y todos los dinosaurios se alegran de verte.
El mundo más tranquilo y el que más respira: hielo blanco, un sol bajo y animales que se toman su tiempo.